20/10/26
Fases de una reforma integral: qué ocurre en cada etapa
Una reforma integral implica mucho más que renovar acabados o cambiar la distribución de una vivienda. Para que el resultado sea coherente y la obra avance de forma ordenada, es necesario coordinar distintas fases y gremios siguiendo una secuencia lógica.
Conocer las fases de una reforma integral ayuda a entender qué ocurre en cada momento, por qué determinados trabajos deben ejecutarse antes que otros y cómo una buena planificación inicial puede evitar cambios, retrasos o trabajos duplicados durante la obra.
En Reformas Amatriain entendemos la reforma como un proceso global, donde cada decisión influye en las siguientes etapas y debe plantearse teniendo en cuenta el conjunto de la vivienda.

¿Cuáles son las fases de una reforma integral?
Aunque cada proyecto puede requerir un orden ligeramente distinto, una reforma integral suele organizarse en varias etapas principales:
- Estudio de la vivienda y planificación
- Definición del proyecto y elección de materiales
- Preparación de la vivienda
- Demoliciones y desmontajes
- Nueva distribución y trabajos de albañilería
- Renovación de instalaciones
- Pavimentos, revestimientos y acabados
- Carpintería, mobiliario y equipamiento
- Remates y revisión final
Estas fases no siempre se desarrollan de forma completamente independiente. Algunas pueden solaparse o coordinarse entre sí según el tipo de vivienda y el alcance de la intervención.
1. Estudio de la vivienda y planificación de la reforma
La primera fase comienza mucho antes de retirar un tabique o levantar un pavimento.
Antes de iniciar la obra es necesario analizar el estado de la vivienda y definir qué problemas debe resolver la reforma. No se trata únicamente de decidir cómo queremos que quede el espacio, sino de entender qué elementos conviene conservar, cuáles necesitan actualizarse y qué cambios pueden mejorar realmente la funcionalidad del conjunto.
Analizar el estado actual de la vivienda
En esta primera revisión conviene valorar aspectos como:
- Distribución existente
- Estado de paredes y suelos
- Instalaciones eléctricas y de fontanería
- Ventanas y cerramientos
- Sistemas de calefacción y climatización
- Posibles humedades o problemas de aislamiento
Este diagnóstico inicial permite detectar necesidades que quizá no sean visibles a simple vista cuando se piensa únicamente en los acabados.
Definir las necesidades de la reforma
El siguiente paso consiste en establecer qué se espera conseguir.
Puede tratarse de ganar amplitud, mejorar la entrada de luz, adaptar la vivienda a nuevas necesidades familiares, actualizar instalaciones antiguas o mejorar el confort térmico.
Definir correctamente estas prioridades ayuda a tomar mejores decisiones durante las siguientes fases.
Establecer el alcance de la obra
No todas las viviendas necesitan intervenir sobre los mismos elementos.
En esta fase se determina qué se conserva, qué se reforma y qué se sustituye completamente. Esto permite organizar el proyecto y evitar incorporar cambios importantes cuando la obra ya está avanzada.
2. Definición del proyecto y elección de materiales
Antes de comenzar las demoliciones conviene tener una idea clara de cómo será la nueva vivienda.
En esta fase se define la distribución, se eligen materiales y se toman decisiones que afectarán directamente a instalaciones y trabajos posteriores.
Entre ellas pueden encontrarse:
- Distribución de cocina y baños
- Pavimentos
- Revestimientos
- Puertas
- Iluminación
- Armarios y almacenamiento
- Acabados generales
Tomar estas decisiones con antelación permite prever necesidades técnicas. Por ejemplo, la ubicación de un mueble, un armario empotrado o una isla de cocina puede condicionar la posición de enchufes, tomas de agua o puntos de iluminación.
3. Preparación de la vivienda antes de comenzar la obra
Antes de iniciar los trabajos más invasivos es necesario preparar correctamente el espacio.
Dependiendo de cada proyecto, esta fase puede incluir la retirada de mobiliario y objetos, la protección de elementos que se mantienen y la organización de accesos y zonas de trabajo.
Aunque pueda parecer una etapa secundaria, una buena preparación facilita el desarrollo de la obra y ayuda a proteger aquello que no va a modificarse.
4. Demoliciones y desmontajes
Una vez definida la reforma y preparada la vivienda, comienzan los trabajos de retirada.
En esta fase pueden eliminarse:
- Tabiques que ya no forman parte de la nueva distribución
- Revestimientos antiguos
- Pavimentos cuando es necesario sustituirlos
- Sanitarios
- Mobiliario de cocina
- Puertas y otros elementos que van a renovarse
¿Por qué las demoliciones se realizan al principio?
Porque permiten dejar la vivienda preparada para construir la nueva distribución y acceder a las instalaciones que deben renovarse.
Además, retirar primero todo aquello que no se conservará facilita comprobar el estado real de algunos elementos que permanecían ocultos.
5. Nueva distribución y trabajos de albañilería
Después de la demolición comienza una de las fases en las que la nueva vivienda empieza a tomar forma.
Aquí se ejecutan los trabajos necesarios para crear la distribución prevista:
- Nuevos tabiques
- Modificación de huecos
- Preparación de paredes
- Trasdosados
- Falsos techos cuando sean necesarios
- Regularización y preparación de superficies
Si el proyecto contempla abrir espacios o modificar la relación entre distintas estancias, es en esta etapa cuando se ejecutan gran parte de esas decisiones.
La albañilería también debe coordinarse con las instalaciones, porque muchas conducciones quedarán posteriormente ocultas en paredes, techos o suelos.
6. Renovación de las instalaciones
La reforma integral es una buena oportunidad para revisar instalaciones que pueden haberse quedado anticuadas o que ya no responden a las necesidades de la nueva distribución.
Instalación eléctrica
La nueva distribución puede requerir modificar o incorporar:
- Enchufes
- Interruptores
- Puntos de luz
- Tomas específicas para electrodomésticos
- Nuevos circuitos según las necesidades de la vivienda
Planificar esta instalación con antelación evita terminar una reforma y descubrir después que faltan puntos eléctricos en zonas importantes.
Fontanería y saneamiento
La fontanería cobra especial importancia cuando se modifica la distribución de cocinas o baños.
Cambiar la ubicación de determinados elementos puede requerir adaptar tuberías, desagües y conexiones antes de cerrar paredes y colocar revestimientos.
Calefacción y climatización
También puede ser el momento adecuado para revisar el sistema de calefacción o climatización.
Si la reforma contempla una nueva distribución, mejorar el aislamiento o renovar los pavimentos, puede ser interesante estudiar si la instalación actual sigue siendo adecuada o si conviene modificarla.
Lo importante es que todas estas decisiones se tomen antes de ejecutar los acabados definitivos.
7. Pavimentos, revestimientos y acabados de paredes
Una vez resueltas gran parte de las instalaciones y trabajos constructivos comienza una etapa en la que el resultado final se hace mucho más visible.
En esta fase se colocan pavimentos y revestimientos, se preparan paredes y se aplican los acabados previstos para cada estancia.
También se realizan trabajos como:
- Alicatados
- Revestimientos cerámicos
- Pintura
- Acabados decorativos
- Remates de paredes y techos
La coordinación sigue siendo importante, ya que estos trabajos deben convivir con puertas, mobiliario, sanitarios y otros elementos que se instalarán después.
8. Carpintería, mobiliario y equipamiento
Cuando los principales acabados están preparados, comienza la instalación de numerosos elementos funcionales de la vivienda.
Puertas y carpintería interior
Se colocan puertas, rodapiés y otros elementos de carpintería previstos en el proyecto.
Armarios empotrados y almacenamiento
Si se han planificado armarios empotrados o soluciones de carpintería a medida, este es el momento en el que empiezan a integrarse en la vivienda.
Planificar estos elementos desde las primeras fases permite que encajen correctamente con paredes, pavimentos, iluminación e instalaciones.
Cocina y baños
También se incorporan progresivamente los elementos propios de estas estancias:
- Mobiliario
- Encimeras
- Sanitarios
- Griferías
- Mamparas
- Equipamiento previsto
Es una fase donde muchas de las decisiones tomadas al principio comienzan a materializarse.
9. Remates y revisión final de la reforma
El hecho de que los principales trabajos estén terminados no significa que la reforma haya concluido.
En la fase final conviene revisar con detalle:
- Acabados
- Encuentros entre materiales
- Funcionamiento de mecanismos
- Puertas
- Griferías
- Sanitarios
- Pequeños remates
Esta revisión permite detectar ajustes finales y comprobar que todos los elementos funcionan correctamente antes de dar la obra por terminada.


¿Cuánto dura cada fase de una reforma integral?
No existe una duración única aplicable a todas las reformas.
El tiempo dependerá de factores como:
- Tamaño de la vivienda
- Alcance de la intervención
- Modificaciones de distribución
- Estado previo del inmueble
- Instalaciones que deban renovarse
- Materiales elegidos
- Complejidad de los trabajos
- Posibles imprevistos que aparezcan durante la obra
Por eso, más importante que intentar acelerar cada etapa de forma independiente es conseguir que todas estén bien coordinadas.
Una mala planificación puede hacer que un gremio tenga que esperar a otro o que sea necesario modificar trabajos ya terminados.
¿Se pueden cambiar decisiones cuando la reforma ya ha empezado?
Durante una obra pueden surgir necesidades nuevas o cambios respecto al planteamiento inicial. Sin embargo, cuanto más avanzada está la reforma, más consecuencias puede tener modificar determinadas decisiones.
Cambiar la ubicación de un punto de agua después de ejecutar las instalaciones, por ejemplo, puede obligar a intervenir nuevamente sobre paredes o suelos.
Lo mismo ocurre con la iluminación, los armarios, la cocina o determinados elementos de climatización.
Por eso, dedicar tiempo a las primeras fases del proyecto no retrasa realmente la reforma. Al contrario, puede evitar problemas y modificaciones posteriores.
Una buena reforma empieza mucho antes de comenzar la obra
Entender las fases de una reforma integral permite ver que el resultado final depende tanto de la ejecución como de la planificación y coordinación previas.
La distribución condiciona las instalaciones; las instalaciones afectan a paredes y pavimentos; y las decisiones sobre carpintería, iluminación o almacenamiento deben encajar con todo lo anterior.
En Reformas Amatriain abordamos las reformas desde una visión global, estudiando las necesidades de cada vivienda y coordinando las distintas actuaciones para que el proyecto avance con coherencia. Si estás pensando en realizar una reforma integral, cuéntanos qué necesitas y podemos ayudarte a estudiar las posibilidades de tu vivienda desde las primeras fases del proyecto.